250.000 miradas hacia Santa Faz

Por Redacción AlicanteFiesta
Publicado el 15 de Abr de 2010 a las 21:07

Alrededor de 250.000 alicantinos, según datos municipales, han participado hoy en la tradicional romería al monasterio de la Santa Faz donde, según la tradición cristiana, se conserva uno de los pliegues del sudario con el que la Verónica secó el rostro de Cristo en su camino al monte Calvario.

Los peregrinos han disfrutado de una benigna climatología para caminar, con ausencia de sol y una temperatura fresca, y sólo algunas lipotimias, caídas y heridas en los pies por rozaduras han alterado la normalidad de esta fiesta, que se celebra el segundo jueves posterior a la Semana Santa, según Efe.

Un año más, el fervor de los alicantinos por la reliquia de la Santa Faz ha quedado reflejado a primera hora de la mañana cuando miles de personas se han concentrado en los alrededores de la concatedral de San Nicolás, punto de partida de esta romería.

Los peregrinos han lucido el tradicional blusón negro y el pañuelo blanquiazul y se han ayudado en su caminar por bastones de cañas con romero, de los que el consistorio alicantino ha repartido más de 16.000.

El Ayuntamiento también ha ayudado a los romeros a reponer fuerzas en su peregrinaje, de unos siete kilómetros, con el reparto de rollos de anís, mistela y cantueso, productos típicos de la gastronomía alicantina.

“La Peregrina”, nombre con el que se conoce a esta romería, ha alcanzado el monasterio poco después de las diez de la mañana, momento en el que la presidencia de la misma ha accedido al templo.

El edil-síndico, Miguel Valor, y el capellán del monasterio, José Luis Casanova, han sido los encargado de abrir el camarín donde se conserva el sagrado lienzo.

La tradición de la custodia del sagrario, cuyo camarín tiene cuatro pequeñas cerraduras, establece que dos llaves deben estar en posesión de las monjas clarisas del propio monasterio y las dos restantes bajo la salvaguarda del Ayuntamiento de Alicante.

Una vez abierta la urna, la reliquia ha sido trasladada hasta la plaza anexa al convento, donde el obispo Rafael Palmero ha oficiado una misa multitudinaria.

Los más desfavorecidos y los desempleados han sido citados en diversas ocasiones por los diversos representantes eclesiásticos que han participado en la misa.

Numerosas autoridades, cargos públicos y políticos se han dado cita en esta romería, como el vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla; la presidenta de Les Corts, Milagrosa Martínez, diversos miembros del Gobierno autonómico, la alcaldesa, Sonia Castedo, y el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll.

También ha asistido a esta romería la subdelegada del Gobierno en Alicante, Encarna Llinares; la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, y el secretario general del PP en la Comunitat, Antonio Clemente.

No ha asistido a esta tradicional romería, como sí ha hecho en ocasiones anteriores, el president de la Generalitat, Francisco Camps, quien se encuentra en Bruselas (Bélgica) para abordar diversas cuestiones en materia hídrica y medioambiental.

Un total de 360 policías locales, miembros de Protección Civil, médicos y bomberos integran el plan de seguridad previsto por el Ayuntamiento de Alicante.

A estos efectivos, hay que añadir hasta 150 agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y un helicóptero, según la Subdelegación del Gobierno, que ha indicado que habrá dos oficinas de denuncia móviles en el entorno del caserío donde se guarda la reliquia.

Tradición

La devoción de los alicantinos por la Santa Faz se remonta al último cuarto del siglo XV. Por aquel entonces, un sacerdote de Sant Joan d’Alacant (Alicante), Pedro Mena, en un viaje a Roma recibió un regalo de un cardenal: “una gasa de hilo o de finísimo algodón, en la que estaba empapado el rostro de Jesús”, según narró el cronista alicantino Viravens en 1.876.

A su regreso, el religioso encontró la tela desplegada sobre el resto de sus pertenencias guardadas en un arca cuando había sido colocada en el fondo del mismo. Años después, pues se desconoce el ejercicio anual en el que tuvieron estos “extraordinarios” hechos, una lágrima caída del rostro y una levitación en dos procesiones dieron cuerpo a este culto, según recogen los cronistas.

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